sábado, 22 de octubre de 2016

"Diseño de futuro para el trabajo autónomo" (Taller de autogestión emprendedora)

¿Estás pensando en emprender o dando tus primeros pasos con una actividad autónoma? ¿Te preguntás cómo será trabajar sin patrón, sin horario impuesto y sin ingreso seguro? ¿Te preguntás cómo será conseguir clientes, trabajar con socios y gestionar tu emprendimiento? ¿Sabés quién necesitás ser para salir adelante en esta experiencia?
Entre el 4/11 y el 16/12, con una frecuencia de un encuentro semanal (total 7 encuentros), se llevará a cabo el curso "Diseño de futuro para el trabajo autónomo" (Taller de autogestión emprendedora), actividad arancelada a cargo de los coaches porfesionales Pablo Gustavo Rodriguez y Gustavo Romero. Para más información comunicate a los teléfonos que están en el volante de abajo.


sábado, 11 de junio de 2016

La economía social, emprendedorismo social y las empresas sociales


El martes pasado, 7 de Junio, en la Fac. de Cs. Económicas de la UNLP, conversamos sobre "La economía social, emprendedorismo social y las empresas sociales" con los estudiantes del Programa Amartya Sen (PAS). Y, como no podía ser de otra manera, también hablamos del emprendedurismo en las nuevas economías.
Muchas gracias los organizadores, Ricardo, Francisco, y Ayelén por la invitación y por la labor que hacen en el programa, contribuyendo al bien común desde la educación superior.


Acá abajo te dejo las diapositivas usadas en la presentación:


jueves, 24 de marzo de 2016

"Pensar desde los comunes"

"Pensar desde los comunes. Una breve introducción a la vida de los bienes comunes" es el título (traducido al castellano) del libro de David Bollier que se publicó en 2014, que se puede previsualizar en inglés en GoogleLibros y adquirir, por ej. en Amazon. ¿Por qué te hablo de este libro? ¿De qué habla?



Resulta que el capitalismo ha avanzado históricamente, entre otras cosas, sobre la base de la apropiación privada de la naturaleza y el saber colectivo. Antiguamente todos los bosques y las selvas no tenían dueño y podían ser usados por cualquier persona y grupo humano para tomar de ellos lo que necesitaban para reproducir su vida. En realidad en algunos lugares todavía existen bosques comunales, y no es necesario ir a Africa o al Amazonas para hallarlos. También quedan en Europa.

Donde ya no los hay aún vive gente que recuerda que existían cuando ellos eran niños. Por ej. en España el franquismo se ocupó de "privatizar" los bosques, a punta de fusil. En América del Sur fue la manera de someter a los pueblos originarios, dado que de ese modo los privaban de sus medios de vida y se veían obligados a vender su fuerza de trabajo como obreros o peones en las estancias u obrajes. En el bosque chaqueño argentino, por ej. donde el ejército se ocupó de obstruir el acceso a los rios para que los indios no pescaran y efectuaben disparos al aire de armas de fuego para ahuyentar a los animales de caza. El mar y la pesca son aún en gran parte bienes comunes.
Privatizar los bienes comunes naturales es como sitiar una ciudad. Se le priva de sus medios de subsitencia. Con ello se rinde.

Este proceso es el que Marx denominó "acumulación originaria", pues genera al mismo tiempo bienes de capital por un lado y fuerza de trabajo "libre" por el otro.  Si bien este proceso fue muy marcado en los comienzos del capitalismo, nunca dejó de operar, pues la mercantilización avanza progresivamente en forma permanente.

¿La tragedia de los comunes?

En 1968 Garrettt Hardin postuló la "teoría" conocida como "tragedia de los comunes". Según esta teoría, dado que la naturaleza humana (pensaba Hardin) busca maximizar su beneficio individual, cuando un bien es de todos y no es de nadie, es sobreexplotado hasta su completo agotamiento, en base al razonamiento de que "si no me lo llevo yo se lo va a llevar otro". Siendo así, la mejor manera de preservar un bien común es privatizarlo, pues el propietario va a tratar de preservarlo por su propio interés.

Huelga decir que esta teoría se hizo muy popular pues fue propuesta justo cuando el capitalismo entraba en crisis global, y por ej. la pesca comenzó a decaer en todo el mundo por el agotamiento de los grandes caladeros.

Lo que las experiencias han demostrado a lo largo de la historia es exactamente lo contrario. Basta mirar lo que pasó con la plata en Potosí, lo que ocurre hoy mismo con las grandes explotaciones mineras a lo largo de toda la cordillera de los Andes y en otras partes del mundo, y el destino que están corriendo los bosques, por obra de la explotación privada.

La racionalidad capitalista es extraer todo el valor posible en en menor tiempo posible con la menor inversión posible y cuando se termine, migrar a otro lado. Si el balance financiero es positivo no importa nada más. Ni las consecuencias ambientales ni las sociales.

Esta teoría es contradicha por otros estudios, entre los cuales sobresalen los trabajos de Elinor Ostrom, que le merecieron un premio Nobel. Ellos demuestran que los bienes comunes fueron y son gestionados siempre por una comunidad, que vela por su uso sostenible, regulando el acceso a estos bienes de diversas maneras, controlando la conducta de sus miembros e impidiendo el acceso de extraños. Y que la finalidad siempre es la subsistencia, y nunca el enriquecimiento.

Al contrario, la racionalidad capitalista exacerbada con la globalización y el impulso que le viene dando la Organización Mundial del Comercio nos ha traido hasta donde nos encontramos hoy: cambio climático, calentamiento global, inundaciones, deforestación, desertificación, agotamiento de los combustibles fósiles, mayor pobreza y desigualdad.

Los comunes digitales

Como mencioné anteriormente, el conocimiento también ha sido históricamente un bien común. Las leyes de patentes, propiedad intelectual, derechos de autor y copyright son un invento muy reciente. La patente más antigua de que se tiene noticia data del siglo XV. Sólo a partir del auge del capitalismo industrial y sobre todo con la globalización la normativa internacional se endureció y extendió.

Si las actuales leyes de patentes y propiedad intelectual hubieran estado vigentes desde la Edad Media hoy no tendríamos el desarrollo tecnológico que conocemos.

Hoy un laboratorio patenta una pequeña modificación a un único gen de un organismo, como una planta comestiable (arroz, trigo, maíz, soja) que fue domesticada a lo largo de siglos y milenios por el trabajo acumulado de millones de campesinos y en la práctica termina siendo la propietaria del organismo completo. Los Estados que entran en los tratados de "libre comercio" criminalizan las prácticas agrícolas ancestrales de seleccionar las mejores semillas de una cosecha y guardarlas para la próxima siembra, para preservar el negocio de las multinacionales que venden semillas genéticamente modificadas y patentadas.

Si los aztecas y mayas, los chinos y los primitivos habitantes del Lejano Oriente hubieran tenido las leyes de patentes que tenemos hoy, no existirían el maíz, ni el trigo ni el arroz, y Monsanto y Syngenta tendría que estar "inventando" un organismo completo desde cero. Si es que hubieran llegado a existir.

Hoy día contamos con el mayor repositorio mundial de conocimiento que jamás haya existido, en Internet, alimentado diariamente por la mayor cantidad de personas que jamás antes habitó la Tierra simultáneamente. Y la misma batalla se libra en las redes por el conocimiento (datos, música, textos, imágenes). ¿De quién son los textos y las fotos que subís a internet? ¿De quién serán? ¿Tuyas, de todos o de Google?

Hoy compartir está prohibido. Es subversivo. El que comparte es un "pirata". En el jardín de infantes y en los hogares a los niños se les enseña que compartir es bueno. Y cuando crecen un poco más se les dice que compartir es un delito.

El cambio ya comenzó

Hay una buena noticia: esto no es necesariamente así y no puede seguir siendo así, porque a la larga es contraproducente para el mismo sistema. Hay otra noticia, que depende como la mires puede parecer buena o mala: el sistema ya lleva unos siglos de vida, mientras que la mayoría de las personas vivimos menos de un siglo. O sea que si querés ver los cambios y que a tus hijos y nietos les quede algo de este planeta y no sólo ruinas, desiertos y contaminación, conviene que vos contribuyas activamente al cambio.

De eso se trata "Pensar desde los comunes".

El cambio ya comenzó. Hay miles de personas por todas partes siendo hoy el cambio que desean ver en el mundo, como decía Gandhi. David Bollier te cuenta sobre muchas de estas experiencias, para que puedas reproducirlas.

Y para terminar te dejo una invitación: Varios colectivos de diferentes países de Europa y América Latina se han unido para realizar una traducción al castellano y edición colaborativa de este libro en papel. El proyecto necesita finaciamento para llevarse a cabo y para eso lanzó una campaña de crowfunding en la plataforma Goteo.org. Podés apoyarla con una donación de dinero, o colaborando como voluntario en la traducción o simplemente difundiendo el proyecto en los medios sociales que usás habitualmente. La invitación es a visitar la página web del proyecto y elegir una forma de apoyarlo.

En este video el autor del libro te cuenta sobre el proyecto:



Los responsables del proyecto editorial te cuentan qué son los bienes comunes:





Bibliografía


Hardin, G. (1968). The Tragedy of the Commons. Science, 162(3859), 1243-1248.

Ostrom, E. (1996). El Gobierno de Los Bienes Comunes: La Evolución de Las Instituciones de Acción Colectiva. Fondo De Cultura Económica.

Ostrom, E. (2012). Trabajar juntos: acción colectiva, bienes comunes y múltiples métodos en la práctica. UNAM-Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades.

Enlaces relacionados

Sitio web de David Bollier
Sitio web de Guerrilla Translation
"Los comunes en pocas palabras", por David Bollier. Fragmento traducido del libro "Pensar desde los comunes".



domingo, 6 de marzo de 2016

El coaching como disciplina, proceso y profesión

Al fin he vuelto tras unas hermosas vacaciones y la felicidad de haber alcanzado un objetivo por el que vengo trabajando hace dos años: ¡he completado mi formación como Coach Ontológico Profesional!. 
Como si fuera poco tener que explicar recurrentemente qué es la Antropología y qué hace y que no hace un antropólogo cada vez que alguien pregunta "¿Y qué profesión tenés?", ahora le he agregado el coaching, sólo para complicarles la vida a los curiosos. A partir de ahora algunas personas quedarán doblemente perplejas al eschuchar la respuesta "antropólogo y coach ontológico". A partir de aquí veo dos posibilidades: 1) sigue una conversación de al menos media hora explicando en qué consisten ambas profesiones y cómo las combino. 2) El(a) curioso(a) responde: "¡Ah!", y ahí termina todo. Por eso en esta oportunidad la nota va dedicada a explicar de qué se trata mi segunda profesión.

Esta nube de palabras está hecha con Wordle


 ¿Qué es el coaching ontológico?

A todos nos pasa alguna vez en la vida, o con cierta frecuencia, que nos enfrentamos a algún desafío que nos parece superior a nuestras capacidades. Algo extraordinario, fuera de lo habitual para nosotros. El coaching es precisamente una disciplina que nos permite superar nuestras limitaciones y ampliar nuestras capacidades para convertirnos en el tipo de persona que necesitamos ser para lograr lo que deseamos, en cualquier dominio (personal, familiar, laboral, profesional, emocional, en los estudios, en la pareja, etc.).

Como toda disciplina requiere de un proceso de aprendizaje y de entrenamiento. De ahí el nombre coaching, que significa “entrenamiento” en inglés. ¿Y qué aprendemos en coaching? Aprendemos:
  1. A identificar nuestros modelos mentales, nuestras creencias y nuestros hábitos, en especial aquellos que nos limitan, a fin de poder sustituirlos por otros más adecuados.
  2. A reconocer y gestionar nuestras emociones.
  3. A comunicarnos en forma más efectiva, teniendo un habla responsable y una escucha comprometida.
  4. A generar confianza para establecer relaciones con otras personas que nos permitan coordinar acciones con ellas para alcanzar los resultados que deseamos en distintos ámbitos.

¿Qué NO es el coaching?

No es consultoría ni mentoring, porque un coach no aconseja, no baja línea, no te dice lo que debes hacer. Tampoco qué haría él en tu lugar, pues él es él y tú eres otra persona diferente. 

No es terapia, pues no diagnostica ni busca una “cura”. No maneja una noción de normalidad sobre la que juzgar que algunas personas están enfermas. Tampoco se interesa por conocer tu pasado o explicar porqué estás hoy como estás.


¿Cómo procede?

El coaching es una herramienta para que tu mismo diseñes el futuro que deseas para ti y vayas por él. Opera mediante una serie corta de sesiones (hasta seis generalmente) de 40 minutos cada una, que consisten en una conversación (entrevista) con un profesional formado, avalado y acreditado como tal (por una asociación profesional). En ellas el coach sólo te hace preguntas. Un tipo de preguntas reflexivas que tal vez a ti solo no se te ocurrirían, para que tu mismo encuentres las respuestas. De este modo tu decides lo que quieres lograr, qué obstáculos estás encontrando actualmente para lograrlo e identificas cuales son los recursos con los cuales tú mismo cuentas (o que están a tu alcance) para salir adelante.


¿Por qué “ontológico”?

La ontología es el estudio del ser. Como seres humanos somos una coherencia de tres grandes dominios: el corporal, el lingüístico y el emocional. Cuando nos proponemos objetivos o resultados extraordinarios para nosotros (algo que está fuera de lo que nos es habitual) es posible que quien estamos siendo hoy día no nos alcance y necesitemos modificar nuestra manera de ver el mundo (nuestros prejuicios, por ej. sobre nosotros mismos, o los demás o sobre las circunstancias, sobre lo que es posible y lo que no es posible), o nuestra manera de sentir (vencer temores, vergüenza, abandonar resentimientos, superar desconfianza, etc.) o nuestra corporalidad (disposiciones corporales), dado que comunicamos con todo nuestro cuerpo y no solo con las palabras. 

Así en las sesiones de coaching examinas tu mismo quien o cómo necesitas ser (en estos tres dominios) para alcanzar tus metas. El coach no juzga tus metas, no tiene expectativas respecto a tus resultados, ni tiene una “receta secreta para el éxito” que comunicarte. El coaching ontológico no es conductista sino que es constructivista y sistémico. Entiende que los resultados emanan de quien la persona es. En el conductismo los resultados provienen de las acciones.


¿Cuando es pertinente realizar un proceso de coaching?

Por supuesto que el coaching no sirve para todo. Tiene sentido realizar un proceso de coaching cuando hay algo que estás queriendo lograr y no estás pudiendo, en cualquier dominio (estudios, trabajo, relaciones personales, familiares, etc.) o tienes creencias o emociones que te limitan en tus posibilidades de alcanzar tus objetivos. Y sobre todo, sientes un profundo deseo y necesidad de cambiar. Si te encuentras satisfecho y cómodo con tu situación actual no necesitas coaching. Tiene que haber algo en tu presente que sea como una piedra en el zapato de lo que te quieres liberar, para que el coaching te resulte útil. 

Si tienes alucinaciones, escuchas voces, o padeces ataques de depresión o de pánico, no es coaching lo que necesitas. Tampoco te sirve para interpretar tus sueños o encontrar el origen infantil de tus problemas actuales. Como dije antes, sirve para diseñar el futuro que deseas para tí y quien y cómo necesitas ser para alcanzarlo. No explica por qué pasa lo que pasa, sino que está para hacer que las cosas pasen.


NOTA: Todas las imágenes de este artículo se ofrecen con licencia Creative Commons con permiso para uso no comercial y modificación.